miércoles, 23 de enero de 2013

SOBRE EL PIROPO

No nos digamos mentiras, a toda mujer le gusta que le digan que se ve bien. Así seas la modelo mas cotizada, la hipster más hipster, una feminista radical o la más llana hija de vecino, a TODAS, SIN EXCEPCIÓN, nos gusta que nos lo digan. Ahora bien, el hecho que nos guste, no implica que nos guste la manera en que ciertas personas lo hacen.

El piropo es un arte y, la verdad, muy pocos son los llamados a formar parte del selecto grupo de los que saben piropear. No es lo mismo que te digan "oye, el día de hoy te ves muy bien"(1), a que te digan "mamita rica, está como para metérselo hasta el fondo"(2). Puede que el sujeto que emitió la primera frase piense (y busque) exactamente lo mismo que el sujeto que emitió la segunda, pero tengan por seguro que el primer sujeto tiene muchas, pero muchas más posibilidades de lograr sus objetivos con la dama en cuestión.

Como vivimos en un mundo tan machista, las mujeres nos vemos enfrentadas a diario a lidiar en el transcurso de nuestras vidas con sujetos más parecidos a los que emiten juicios de belleza como los de la frase número (2).
A medida que pasa el tiempo, nosotras hemos creado un escudo gracias al cual, el hecho que nos digan "quisiera ser helado para que me chupes hasta la última gota pegada al palo", o "están como pa' chuparles ese clítoris" (las dos frases anteriores son de la vida real),ya lo único que nos provocan es un sentimiento de lástima hacia el emisor de dicho "piropo". Y es que todas las mujeres, sin excepción, tenemos lo que con mi grupo de amigas hemos denominado nuestros: FANS ENAMORADOS, esos personajes que por mas fea que te encuentres, emitirán una frase pseudo-morbo-afectiva como: "adiós mamita", "que rica que estás", o cuando ya se creen los Arjona de las cruces: "que rica cuquita tienes", "con esa pierna, pa'que la otra", "morena color de llanta, aquí está tu rin cromado", "tírate un pedo pa'olerte el panty" o "en el hipódromo de mi corazón, tu eres la yegua que más relincha"... Dichos fans incluyen a los porteros, gamines, vendedores ambulantes, loteros y el grupo mas numeroso: LOS RUSOS. Cualquier mujer que pase frente a una obra en construcción escuchará como mínimo un chiflido, haciendo alusión a lo bien que se ve. Como ya les dije, el escudo formado a punta de oír sandeces desde nuestra tierna infancia, hace que nada de esa sarta de barrabasadas nos sorprenda.

Lo más triste es que llega el momento en el cual cuando ya nadie nos dice nada, empezamos a pensar que estamos no solo en la mala, sino que estamos en la inmunda... triste pero cierto. Como me gustaría que eso cambiara y que las niñas de ahora no tuvieran que escuchar las cosas que yo escuché, pero ahora es peor, porque lo escuchan a diario en las letras de reggaeton. Como me gustaría que los hombres dejaran esa costumbre tan plancha y siguieran el sabio consejo proferido por el conejo Tambor de la película Bamby: "si al hablar no has de agradar, te sería mejor callar" (ya se que la frase es de otro, pero a quien primero se la escuché fue a Tambor, lo siento), pero bueno, hasta el día en que no cambie la conciencia de este mundo machista, seguiré escuchando estupideces de mis fans, que algunas veces me alegrarán el día y otras me revolverán el estómago

lunes, 21 de enero de 2013

RAZÓN Y EMOCIÓN

Llega un momento de la vida en el que te pones a pensar en lo que has hecho: tus logros, tus fracasos, tus alegrías, tus tristezas... y lastimosamente, es inevitable hacer comparaciones. Yo se que las comparaciones son odiosas, pero lastimosamente llegan a tu cabeza.

Y comienza la cantaleta del "que hubiera pasado si.." o el "que pasaría si...", esas son, para mi, las peores frases del mundo, las mas aniquiladoras y anuladoras de una persona, porque la trasportan a un lugar imaginario, a un lugar irreal, donde no eres, donde no estas. Y empiezas a ver que los demás tienen lo que tu siempre has querido, que otros obtienen las cosas por las que has luchado, y que muchos (o los mismos), se llevan los méritos que tú deberías haber cosechado.

Y mucho más triste es que por alguna extraña razón cosmológica, el destino, cual proxeneta experimentado, te haga creer que en algún momento esos imaginarios pueden llegar a realizarse, porque la mente humana es tan débil y está tan ávida de realizar sus sueños que muy probablemente sucumba a esa ilusión... aunque racionalmente sepa que eso no es posible, aunque sepa que seguir ese camino te lleve a navegar por dolores y sufrimientos profundos. Razón y emoción se pelean y cuando uno de los dos gana, el campo de batalla está lleno de cicatrices, muchas de las cuales ni el tiempo puede borrar, y son esas cicatrices las que vuelven a iniciar este ciclo, por demás agónico y destructivo de la vida.

Alguien dijo alguna vez: "estoy condenado a ser ladrón de la vida, porque cuando llegué a este mundo, todo lo que quería ya tenía dueño", algunas veces me siento así, y en esos momentos, no se si me domina la razón o la emoción.